Innovamos

“INNOVAR PARA SER FELICES”

El que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco, diciendo: “Señor, me entregaste cinco talentos. Mira, he ganado otros cinco”. Su Señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor”. (Mt 25:20-21)

El curso pasado en una reunión con familias de inicio de curso, les hacía la siguiente pregunta: “¿Qué queréis para vuestros hijos?”, y la respuesta era unánime: “queremos que nuestros hijos sean felices”. Pues eso es realmente lo que nuestros colegios BVM quieren para todos nuestros alumnos, que sean felices.

CooperativoFelices porque proponemos que nuestros alumnos se desarrollen en su plenitud, como dice nuestro carácter propio en su “excelencia”. Es cierto que siempre nuestra propuesta educativa ha sido la de una formación integral que abarque tanto los aspectos académicos, personales y de trascendencia. Con la innovación pedagógica, este abanico de aspectos se amplia, se fundamenta y se actualiza.

Actualmente sabemos que en cada uno de nosotros existen, al menos, ocho inteligencias (Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, donde la inteligencia es “la habilidad para resolver problemas o de crear productos, valorados dentro de uno o más contextos culturales”): lingüística, lógico-matemática, corporal-cinestésica, musical, naturalista, visual, intrapersonal e interpersonal. En el cerebro reside la potencialidad de todas nuestras inteligencias y habilidades y es precisamente a través de él que procesamos el mundo que nos rodea, lo interpretamos y asumimos como nuestro. Siendo cada uno de nosotros único e irrepetible, y teniendo un potencial increíble, queremos desde nuestros colegios BVM desarrollar estas múltiples inteligencias para que sean felices, ofreciendo estímulos y oportunidades, potenciando aquellas que sean su fortaleza y haciendo crecer las más débiles. Es importante este punto de partida, el estar convencidos de que todos tenemos estas inteligencias, y nos lo creamos porque de esta confianza nacerá todo lo que vayamos siendo. Insistiendo en que lo importante es lo que somos no lo que tenemos.

En nuestros colegios consideramos también la inteligencia espiritual, consustancial en el ser humano, como el lugar de encuentro común desde donde partir trabajando las emociones, la interioridad, y así crecer en el camino hacia la trascendencia. De ahí que lo pedagógico y la pastoral vayan de la mano.

Pero, ¿cómo queremos ir despertando y trabajando estas capacidades? De manera concreta planteamos Paletas y Proyectos de Comprensión en todas las etapas, donde se desarrollan actividades que responden a las inteligencias múltiples. Pero la propuesta va más allá.

Llevamos a cabo la innovación desde nuestros alumnos de infantil, sabiendo que el desarrollo neurológico es clave de 0 a 6 años en los niños. De ahí que trabajemos en infantil la Estimulación temprana mediante un programa físico de desarrollo básico (PDB) donde los alumnos desarrollan su lateralidad, equilibrio, patrón cruzado …..; con el programa de BITS matemáticos, de inteligencia y lectoescritura que captan la atención del alumno y ponen en conexión sus neuronas trazando las carreteras que después usarán en las otras etapas educativas; utilizando métodos manipulativos, reales y creativos para el trabajo en las distintas áreas; iniciando el uso de un segundo idioma, Inglés, insistiendo en las destrezas orales de comprensión y expresión y formando parte del Bilingüismo en todos nuestros centros. Incluso, ofrecemos una Escuela de estimulación de las inteligencias para bebés de 3 meses a 3 años (antes de comenzar la escolaridad) en algunos de nuestros centros, siendo diferenciadores en este aspecto.

Desde infantil, pasando por primaria y secundaria el trabajo cooperativo es el eje vertebrador de nuestro proyecto educativo. Esta metodología cooperativa (que no quiere decir trabajar en grupo como hacíamos hasta ahora) supone trabajar juntos poniendo cada uno lo mejor que tenemos y preocupándonos porque yo aprenda y el otro también, estando convencidos de que siempre el trabajo con el otro me aporta. Porque “solos vamos más rápido pero juntos llegamos más lejos”. Los alumnos aprenden con la práctica valores como los de responsabilidad personal, el respeto por el compañero, el sentido de pertenencia al grupo. Los integrantes de la clase forman grupos pequeños después de ser instruidos por el profesor. Así dispuestos, ejecutan la tarea hasta que todos los integrantes del grupo la comprendan y terminen. Como resultado de los esfuerzos cooperativos, los alumnos trabajan hacia un beneficio mutuo, admiten que el desempeño de uno es el resultado del esfuerzo individual y colectivo y sienten orgullo y celebran juntos cuando uno de ellos logra un éxito.

Además, estando en unos tiempos donde el acceso a la información es fácil e inmediato (las tecnologías de la información y la comunicación son herramientas que ayudan), es necesario enseñar a nuestros alumnos a saber pensar sobre la información, discriminar cuál es necesaria o veraz y cuál no, saber relacionar distintos conceptos, saber resolver problemas, saber tomar decisiones … De ahí que vamos en camino de una “infusión” del pensamiento en la enseñanza de los contenidos curriculares, es decir, de un aprendizaje basado en el pensamiento (creativo, analítico, crítico), utilizando rutinas y destrezas de pensamiento y aprendizaje basado en problemas.

La autonomía personal del alumno también aumenta teniendo un papel más protagonista y activo dentro del aula.

En este sentido, vamos proporcionando a los alumnos todas las herramientas que les haga ir construyendo su aprendizaje descubriendo sus propios errores y aplicándolo en la sociedad donde vivimos. Por ello, hablar de inteligencias múltiples es poner en práctica las competencias (Key Competences), que desde CE se propone (Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente) y que en nuestras distintas normativas educativas han ido plasmándose.

Para este proyecto educativo de nuestros centros (ya ha dejado de ser innovación porque se está haciendo realidad en cada uno de ellos) ha sido necesaria una formación previa muy importante a nivel de profesorado y equipos directivos (ya que también incide en la forma de liderar). Comenzando por la necesidad del cambio en nuestras aulas (algo que todos evidenciábamos pero que suponía también un cambio de mentalidad y un esfuerzo) y siguiendo por todos los aspectos a innovar que modifican nuestras metodologías y evaluación (currículo) pero también nuestros espacios, nuestros roles profesor-alumno. Durante el curso pasado miembros de los equipos directivos tuvimos la ocasión de participar en un Congreso y poder escuchar y conocer directamente a Robert Swartz (Aprendizaje basado en el pensamiento) y a Roger y David Johnson (Aprendizaje cooperativo).

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